Aguas de Burgos ha dado un paso decisivo en la modernización del ciclo integral del agua con la implantación de un avanzado sistema de sensórica que permite controlar en tiempo real la calidad del suministro desde su captación hasta el consumidor final. Esta red de sensores, ya prácticamente instalada, monitoriza parámetros clave como el pH, la turbidez, la conductividad o el nivel de cloro en distintos puntos estratégicos, como depósitos, conducciones y red de distribución.
El objetivo de esta actuación no es mejorar la calidad del agua en origen, que ya está garantizada, sino asegurar que se mantiene en perfectas condiciones durante todo su recorrido. Gracias a esta tecnología, se pueden detectar de forma temprana posibles incidencias, como variaciones en el cloro o alteraciones derivadas de roturas, permitiendo actuar con rapidez y precisión.

Este avance se complementa con otra importante actuación en marcha: la instalación de turbinas en la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP). Este sistema permitirá aprovechar la presión con la que llega el agua desde los embalses para generar electricidad destinada al autoconsumo de la planta. El proyecto contempla la instalación de cuatro turbinas con una potencia total de 160 kW, capaces de cubrir buena parte del consumo energético base de la instalación.

Además de mejorar la eficiencia energética, esta iniciativa refuerza la sostenibilidad del servicio y su resiliencia ante posibles fallos eléctricos, al integrarse con otras fuentes como la energía solar.
Con estas actuaciones, Aguas de Burgos consolida su apuesta por la digitalización, la innovación y la sostenibilidad, avanzando hacia un modelo más eficiente que garantiza un servicio de calidad tanto para la ciudadanía como para el tejido industrial.
