El Servicio de Hematología del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) ha comenzado este martes a realizar la primera fase de los autotrasplantes de médula ósea, un procedimiento que permitirá atender en Burgos a pacientes que hasta ahora debían desplazarse a otros centros de referencia durante las distintas semanas que dura el proceso.
La primera fase consiste en la extracción de células madre de la sangre del propio paciente, previamente movilizadas desde la médula ósea. Para ello, el paciente se conecta a una máquina denominada separador celular, que permite recoger estas células. Posteriormente, son criopreservadas a -196 grados en nitrógeno, manteniendo sus funciones hasta el momento de su posterior utilización.
En una segunda fase, el paciente recibe un tratamiento de quimioterapia a altas dosis que reduce de forma importante sus defensas. Finalmente, las células madre previamente conservadas vuelven a ser infundidas para favorecer una recuperación más rápida y reducir los efectos secundarios del trasplante. Según explica el jefe del Servicio de Hematología del HUBU, Javier Álvarez, el principal efecto terapéutico procede de la quimioterapia intensiva.
Este procedimiento se utiliza principalmente en tumores hematopoyéticos, especialmente mielomas múltiples, linfomas y algunos tipos de leucemia aguda. También puede emplearse en determinados procesos reumatológicos autoinmunes, algunos tumores sólidos y enfermedades neurológicas que no responden a ciertos tratamientos.
La prestación fue aprobada por la Junta de Castilla y León en septiembre de 2024 y su implantación en el HUBU ha requerido formación de los profesionales, preparación del equipo y reacondicionamiento de las instalaciones.
Con esta incorporación, el hospital burgalés se suma a los otros tres centros de trasplante autólogo de Castilla y León: Salamanca, León y Río Hortega. Se prevé realizar alrededor de 25 autotrasplantes al año, incluyendo pacientes procedentes de Aranda de Duero, Miranda de Ebro y Soria.
