Burgos vuelve a poner el foco en la prevención de las novatadas ante el inicio del nuevo curso universitario. La Subdelegación del Gobierno, la Universidad de Burgos y el Ayuntamiento han reforzado su coordinación para evitar estas prácticas y los botellones vinculados a la llegada de los nuevos estudiantes.
Cerca de 3.000 alumnos de nuevo ingreso se incorporan este curso a la Universidad de Burgos, alrededor del 60% procedentes de fuera de la provincia. Ante este movimiento, Policía Nacional y Policía Local mantendrán una vigilancia reforzada que no se limitará al entorno universitario, sino que se extenderá a residencias, zonas de ocio y otros puntos de la ciudad.
Las instituciones aseguran que el trabajo desarrollado durante los últimos años ha permitido reducir las novatadas hasta prácticamente erradicarlas del entorno universitario burgalés. El objetivo ahora es evitar cualquier relajación y mantener una política de tolerancia cero.
Durante la reunión se ha recordado que estas prácticas no pueden ampararse en la tradición ni utilizarse como una supuesta vía de integración. Determinadas conductas pueden constituir delitos o infracciones, entre ellas injurias, vejaciones o daños, y pueden acarrear responsabilidades penales, sanciones administrativas o medidas disciplinarias dentro de la propia Universidad.
El rector de la Universidad de Burgos, José Miguel García, ha insistido en que cualquier actuación que atente contra la dignidad de una persona será perseguida y podrá derivar incluso en la expulsión del estudiante o en la comunicación del caso a la Fiscalía si existen indicios de delito.
Desde el Ayuntamiento también se ha defendido que los nuevos universitarios puedan disfrutar de su llegada a Burgos con libertad y seguridad, pero siempre desde el respeto y la convivencia.
Las instituciones recuerdan que quienes se sientan amenazados o sean víctimas de estas prácticas pueden contactar con la Policía Nacional en el 091 o con la Policía Local en el 092.
