El nuevo tramo de la Autovía del Duero (A-11), puesto en servicio el pasado 22 de junio, ya permite desviar el tráfico de largo recorrido y evita que más de 5.000 vehículos diarios atraviesen el casco urbano de Castrillo de la Vega. Así lo ha destacado este viernes el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente, durante una visita a la infraestructura junto al jefe de la Demarcación de Carreteras del Estado en Castilla y León Oriental, Javier Fernández Armiño, y el alcalde de la localidad, Diego Ruiz Pinto.
La actuación ha supuesto una inversión de 18,7 millones de euros para construir un tramo de 2,4 kilómetros que enlaza la variante de Aranda de Duero con la N-122 mediante una nueva glorieta y el enlace de Castrillo de la Vega.
Según ha explicado De la Fuente, la nueva infraestructura mejora notablemente la seguridad vial al retirar del núcleo urbano el intenso tráfico que soportaba la N-122, por la que circulaban cada día 5.275 vehículos, de los que un 33,4 % eran camiones y vehículos pesados.
Durante la visita, el subdelegado también ha puesto en valor el avance de la Autovía del Duero, recordando que desde 2018 se han puesto en servicio 54 kilómetros y otros 61 se encuentran actualmente en ejecución.
En este sentido, ha destacado que en la provincia de Burgos se desarrolla desde enero de 2025 la mayor obra de la Dirección General de Carreteras en España, correspondiente al tramo entre Aranda de Duero y Langa de Duero (Soria), donde se invierten 180 millones de euros para construir 22,25 kilómetros de autovía.
Asimismo, ha anunciado que ya se trabaja en la actualización del proyecto del tramo entre Castrillo de la Vega y el límite con Valladolid, de 12 kilómetros, con el objetivo de completar el recorrido de la A-11 en la provincia burgalesa.
Además de la nueva calzada, la actuación ha incluido la reposición de caminos agrícolas y la construcción de pasos superiores, inferiores y obras de drenaje adaptadas como pasos de fauna para garantizar la conectividad del entorno.
