La provincia de Burgos da un nuevo paso en el desarrollo de la Autovía del Duero (A-11) con la puesta en servicio de un tramo de 2,4 kilómetros que conecta la variante de Aranda de Duero con la carretera N-122 en las proximidades de Castrillo de la Vega. La actuación, ejecutada por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ha supuesto una inversión de 18,7 millones de euros.

La apertura de este nuevo trazado permitirá mejorar la fluidez del tráfico en uno de los corredores más importantes de la Ribera del Duero, caracterizado por un elevado volumen de vehículos pesados y desplazamientos de largo recorrido. Gracias a esta conexión, buena parte de ese tráfico dejará de atravesar el casco urbano de Castrillo de la Vega, mejorando la seguridad vial y reduciendo las molestias para los vecinos.

La actuación incluye una glorieta de conexión con la N-122, situada a la altura del kilómetro 280,5, así como el enlace de Castrillo de la Vega, que permite la conexión con la carretera provincial BU-V-2031 mediante un paso inferior. Además, se han ejecutado diversas actuaciones complementarias para garantizar la accesibilidad de las parcelas colindantes y la permeabilidad del territorio.

Entre las mejoras realizadas destacan la reposición de caminos rurales y la adecuación de varias obras de drenaje transversal para facilitar el paso de fauna, integrando criterios de sostenibilidad ambiental en el proyecto.

Con esta apertura, el Ministerio destaca que ya son 54 los kilómetros de la A-11 puestos en servicio desde junio de 2018, mientras que otros 61 kilómetros permanecen actualmente en fase de ejecución. La futura Autovía del Duero está llamada a convertirse en uno de los principales ejes de comunicación del norte peninsular, mejorando la conexión entre Castilla y León y favoreciendo el desarrollo económico y logístico de los territorios por los que discurre.

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