La Catedral de Burgos acometerá este otoño una nueva actuación de conservación patrimonial con la restauración de la policromía de la bóveda de la sacristía mayor, un espacio de gran valor histórico y artístico que ha sufrido daños puntuales por la aparición de sales y pérdida de pintura.
El proyecto ha sido presentado por el Cabildo Metropolitano y Cajaviva Caja Rural, entidad que asumirá íntegramente el coste de la intervención mediante un convenio de colaboración. La actuación contará con una inversión de 58.000 euros y tendrá una duración estimada de entre siete y ocho meses.
El deán-presidente del Cabildo, Félix José Castro Lara, agradeció el respaldo de Cajaviva, una entidad que mantiene una larga trayectoria de colaboración en la conservación del templo. Por su parte, el director general de la entidad financiera, Ramón Sobremonte, destacó que la Catedral es un símbolo de Burgos y un importante motor cultural, turístico y económico para la ciudad.
La arquitecta restauradora de la Catedral, Verónica Quintanilla, explicó que los daños fueron detectados durante una inspección rutinaria. Tras descartar filtraciones en la cubierta, diversos estudios concluyeron que el problema está provocado por la presencia de agua remanente acumulada en los muros desde épocas anteriores a las grandes restauraciones del templo, cuya evaporación genera sales que deterioran la policromía.
Para solucionar el origen del problema, se mejorará la ventilación de la sacristía mediante la apertura parcial de una ventana del cupulín y la instalación de un sistema automático de cierre en caso de lluvia. Una vez estabilizadas las condiciones ambientales, se procederá a la recuperación de las zonas afectadas de la pintura original.
Desde el Cabildo destacan que la rápida detección de la patología ha permitido actuar antes de que los daños fueran mayores, subrayando la importancia de las labores periódicas de mantenimiento y seguimiento en uno de los monumentos más emblemáticos del patrimonio español.
