El Ayuntamiento de Burgos continúa avanzando en la gestión de las consecuencias del incendio que afectó a la flota de autobuses, poniendo el foco ahora en la planificación a medio y largo plazo del servicio. Entre las medidas adoptadas, destaca la decisión de contar con un perito propio que permita evaluar con precisión los daños y las posibles indemnizaciones, dada la magnitud económica del siniestro.
Mientras se resuelve la situación con las aseguradoras, el Consistorio ya trabaja en el futuro del transporte urbano. Para ello, se convocará en los próximos días un Consejo de Movilidad en el que participarán todos los grupos políticos, con el objetivo de diseñar de forma conjunta el modelo que marcará los próximos años.
Entre los aspectos clave a definir se encuentra el nuevo sistema energético de la flota, que previsiblemente combinará tecnologías eléctricas e hidrógeno, así como la reorganización del servicio para adaptarlo a las nuevas necesidades. En este sentido, también se estudian modelos de referencia como el de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, cuyo funcionamiento ha sido valorado positivamente por los responsables municipales.
Otro de los puntos importantes es la futura ubicación de las cocheras, que no se reconstruirán en su emplazamiento actual. El Plan General de Ordenación Urbana ya contempla su traslado, por lo que el Ayuntamiento apuesta por acelerar este proceso y situarlas en la zona de Villalonquéjar.
Desde el equipo de Gobierno se insiste en que la prioridad ha sido garantizar el servicio en el corto plazo, pero ahora comienza una nueva etapa centrada en redefinir el transporte público de la ciudad con una visión más moderna, eficiente y sostenible.