La competitividad de la industria burgalesa depende de decisiones estructurales que no pueden demorarse. Ese fue el mensaje central trasladado por Nacho San Millán en el Consejo Industrial celebrado en la planta de Skretting España, en el que participaron cerca de medio centenar de empresas de la provincia.
El presidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos advirtió de que, pese al elevado nivel de generación renovable en el territorio, la capacidad actual de la red de distribución eléctrica es insuficiente para absorber nuevos proyectos industriales. Una limitación que, según señaló, puede frenar inversiones de alto valor añadido si no se actúa con rapidez ampliando infraestructuras y garantizando suministro estable.
San Millán insistió en que no se trata de un problema coyuntural, sino estructural. La falta de potencia disponible y la lentitud administrativa están condicionando decisiones empresariales estratégicas en un momento clave para la reindustrialización y la atracción de nuevos proyectos.
La burocracia fue otro de los ejes de su intervención. Las compañías trasladan que los plazos de tramitación y la acumulación de requisitos ralentizan inversiones y restan competitividad frente a otros territorios. Por ello, reclamó medidas de simplificación y agilidad administrativa.
A estos factores se suman déficits logísticos, como el desarrollo pendiente del transporte ferroviario de mercancías y la plena integración de plataformas estratégicas, así como problemas internos como el absentismo y la escasez de perfiles técnicos cualificados.
En un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y geopolítica, San Millán subrayó que Burgos no puede permitirse perder oportunidades por falta de infraestructuras o agilidad. “Las decisiones que afectan a la industria no pueden esperar”, vino a resumir.
