El Burgos Burpellet BH comenzó su séptima participación en la Volta a Catalunya siendo protagonista desde la escapada. Josh Burnett, uno de los ciclistas morados más activos en este inicio de temporada, entró en la fuga del día y dio la cara en el terreno final de media montaña. De los cinco escapados, fue el que más lejos llegó, aguantando en solitario al frente de la carrera hasta los últimos once kilómetros del recorrido. El pelotón se seleccionó mucho en los repechos finales y José Manuel Díaz se mantuvo entre los más fuertes de la carrera. Un pinchazo en la aproximación a meta le hizo llegar cortado, pero recibió el mismo tiempo del grupo principal al producirse dentro de la zona de protección.
San Felíu de Guixols dio un año más el banderazo de salida a una nueva edición de la Volta a Catalunya. Cinco corredores se lanzaron pronto a por la fuga en el ascenso al Alt de Romanya. Josh Burnett fue el elegido por parte del Burgos Burpellet BH y coronó en segunda posición este primer paso puntuable. También sumó en el posterior Alt de Sant Hilari, pero no pudo hacerse con el maillot de la montaña. En el descenso del puerto, lograba bonificar dos segundos en el sprint intermedio de Arbúcias.
La ventaja máxima alcanzó los cuatro minutos, aunque cayó rápidamente tras este último alto de montaña. Los fugados aceleraron el ritmo camino de Llagostera y llegaron agrupados a Tosa de Mar. Allí comenzó una serie de duros repechos junto a la costa en los que la escapada perdió integrantes, lo que dejó a Burnett en solitario en cabeza de carrera. El neozelandés aguantó al frente hasta los últimos once kilómetros, momento en el que fue atrapado por un grupo que rodaba enfilado y a mucha velocidad.
El pelotón principal había perdido unidades en cada pequeña subida y varios de los morados quedaron en un segundo grupo a poco más de un minuto de diferencia. Sí logró aguantar delante José Manuel Díaz, el ganador de la reciente Clàssica Terres de l’Ebre. El jienense no pudo llegar a meta con los favoritos, ya que sufrió un pinchazo a menos de 4 kilómetros de la meta, pero no sufrió pérdida de tiempo de cara a la general gracias a la zona de protección habilitada para averías y caídas en el final de cada etapa.
