El Ayuntamiento de Burgos ha celebrado este martes un pleno extraordinario marcado por la tensión política, en el que la alcaldesa se ha sometido a una cuestión de confianza vinculada a la aprobación de los presupuestos municipales de 2026. La iniciativa ha sido finalmente rechazada con 16 votos en contra y 11 a favor, lo que abre ahora un periodo de 30 días para que los grupos de la oposición puedan presentar una moción de censura con un candidato alternativo.
La cuestión de confianza llega después de que el proyecto de presupuestos fuera rechazado por la oposición. Las cuentas municipales ascienden a 269 millones de euros, un 7,6 % más que las del ejercicio anterior, e incluyen la solicitud de un crédito bancario de 25 millones de euros que el equipo de gobierno considera imprescindible para mantener el ritmo inversor y garantizar la ejecución de proyectos estratégicos en la ciudad.
Durante el pleno, la alcaldesa defendió su decisión de recurrir a este mecanismo legal, asegurando que no dudó en “hacer todo lo necesario” para que Burgos disponga de presupuestos. Según explicó, prorrogar las cuentas supondría paralizar inversiones, retrasar obras y poner en riesgo convenios con entidades sociales, culturales y educativas.
El crédito de 25 millones fue uno de los principales puntos de fricción en el debate. Desde Vox, su portavoz aseguró que toda la cuestión de confianza responde únicamente a la necesidad de ese préstamo y criticó la falta de acuerdo previo con la oposición. El grupo municipal confirmó su voto en contra al considerar que el presupuesto no responde a sus planteamientos.
Por su parte, el Partido Popular defendió la iniciativa del equipo de gobierno y acusó al PSOE de rechazar unas cuentas que incluyen proyectos impulsados durante el anterior mandato socialista. Según el PP, la negativa de la oposición supone un bloqueo que perjudica directamente a la ciudad.
Desde el PSOE, las críticas fueron especialmente duras. Los socialistas calificaron la cuestión de confianza de “fracaso anunciado” y aseguraron que la alcaldesa no es de fiar, denunciando la ausencia de diálogo durante la elaboración de los presupuestos. Además, pusieron como ejemplo la relación del Ayuntamiento con asociaciones ciudadanas y con la Escuela Municipal de Música, ámbitos que, a su juicio, evidencian una mala gestión.
En su turno final, la alcaldesa respondió a Vox y PSOE defendiendo que sí ha existido voluntad de diálogo y recordando que muchos de los proyectos incluidos en el presupuesto proceden del anterior mandato socialista y no se llegaron a ejecutar entonces.
Tras el rechazo de la cuestión de confianza, se abre ahora un plazo legal de 30 días. Si en ese periodo no prospera una moción de censura con un candidato alternativo, el actual equipo de gobierno continuará al frente del Ayuntamiento y los presupuestos municipales de 2026 quedarán aprobados de forma automática. La alcaldesa confía en que las cuentas puedan estar en vigor a finales de febrero y reiteró que el verdadero fracaso sería que Burgos se quedara sin presupuestos.