El Ayuntamiento de Burgos ha mostrado su preocupación por el aumento de menores sancionados por consumo de alcohol en la vía pública, según los datos ofrecidos por Carlos Niño, concejal de Medio Ambiente, Sanidad y Juventud, tras la última Comisión de Medio Ambiente.
Hasta el 25 de octubre de 2025, se han tramitado 235 expedientes sancionadores, de los cuales 43 corresponden a menores. Aunque las cifras totales son similares a las de años anteriores, el número de sanciones a menores ha aumentado en comparación con 2023, cuando fueron 31, y 2024, cuando alcanzaron 47.
El concejal explicó que este repunte puede estar relacionado con el incremento de la actividad policial en la lucha contra el botellón, especialmente en zonas como el casco histórico y el entorno del Castillo, donde se han intensificado los controles debido a quejas vecinales.
Las multas por beber alcohol en la calle son de 30 euros, una cuantía baja en comparación con otros municipios. Por el momento, el Ayuntamiento no se plantea modificar la ordenanza ni aumentar las sanciones.
Niño subrayó que el objetivo no es sancionar, sino prevenir y concienciar, especialmente entre los jóvenes. En este sentido, destacó la labor de la Concejalía de Juventud y la Gerencia de Servicios Sociales, que realizan intervenciones in situ en los lugares donde se concentran los botellones, además de impulsar programas de concienciación en centros educativos.
Asimismo, el Ayuntamiento cuenta con una Comisión de Seguimiento del Plan de Adicciones, formada por técnicos de distintas áreas municipales, que evalúa medidas preventivas y campañas de sensibilización para reducir el consumo de alcohol entre menores.
