Esta mañana, en el cementerio de San José de Burgos, se encendió solemnemente la llama de los caídos, símbolo de memoria y reconocimiento hacia los soldados españoles que entregaron su vida por la patria. Al acto asistieron autoridades militares de distintos cuerpos, representantes institucionales, familiares y asociaciones.
La ceremonia comenzó con la entonación de la canción “La muerte no es el final”, antes de la entrega de dos coronas de laurel por parte del general Mariano Arrazola y el concejal de sanidad y cementerio, Carlos Niño. La banda de música y una salva de fusilería acompañaron el emotivo tributo, que concluyó con un sentido reconocimiento a todos los que defendieron con honor la bandera de España.